El circo de las precampañas: es lo que hay


Rúbrica  Aurelio Contreras Moreno

Las precampañas presidenciales iniciaron oficial, formal y legalmente apenas el pasado lunes. Aunque la realidad es que una de las aspirantes, Claudia Sheinbaum, lleva dos años en campaña ilegal, y la otra, Xóchitl Gálvez, terminó obligada por las circunstancias a hacer lo mismo este año.

Bajo ese estigma de ilegalidad es que arrancó el proceso por medio del cual se renovará la Presidencia de la República, en medio de un ambiente de fuerte tensión y polarización, y ante la claridad de que se avecina una elección de Estado como no se ha visto en los últimos 25 años en México, por lo menos a nivel federal.

Aun cuando los mensajes de los aspirantes se presentan como dirigidos a los militantes de los partidos que realizan las nominaciones, en los hechos se dirigen a la población abierta, pues en ningún frente, incluido Movimiento Ciudadano, hay competencia alguna. Son precampañas de candidaturas únicas, lo que despide un innegable tufo setentero, lopezportillista, muy acorde con la regresión que en varios sentidos sufre el país.

La virtual candidata del oficialismo obradorista, Claudia Sheinbaum, quien aparece como la puntera en las encuestas, no se sale ni un milímetro de un guion conocido y por lo mismo, gastado. Lo que ofrece es simplemente ser la continuación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aspira a ser vista como su heredera, aunque termina dando la impresión de que solo sería una sombra, un parapeto para que el tabasqueño sea el que siga mandando en el país. Ya se vio que lo de la entrega del “bastón de mando” fue una mera puesta en escena, pues la candidata ni siquiera está teniendo injerencia en la designación de las candidaturas que la acompañarán en campaña y en un eventual próximo sexenio.

Pero la virtual candidata opositora no anda mucho mejor. El fenómeno de popularidad y entusiasmo inicial que impulsó la postulación de Xóchitl Gálvez se ha desinflado. La feroz campaña de desprestigio montada en su contra por el régimen le ha hecho mella y luce más bien desorientada, sin un rumbo claro, con tremendos dislates como congratularse por la victoria de la ultraderecha en Argentina, así como acorralada por los dirigentes de los partidos del Frente Amplio por México, a los que lo único que les interesa es garantizarse el salto al siguiente sexenio con parcelas de poder para seguir pegados al presupuesto.

Un fenómeno interesante es el del emecista Samuel García. Surgido de un proceso igual de antidemocrático –Movimiento Ciudadano eliminó a todos los que se registraron para disputarle la candidatura-, el gobernador con licencia de Nuevo León depende por completo de la figura de su esposa Mariana Rodríguez, quien es una famosa influencer de la red Instagram y cuyo carisma le extrapola a su cónyuge, un junior sin la menor idea de las necesidades del país, machista, prejuicioso y sin muchas luces.

Sin embargo, su precampaña inició a tambor batiente –gracias, de nuevo, a la figura de su esposa, con la cual buscará lucrar durante todo el proceso- y está llamando la atención de los jóvenes, que los miran como una propuesta fresca –a la pareja- que les está hablando en su mismo idioma. Y que solo por ese hecho, podría llegar a ser un factor que incline la balanza en la elección del 2 de junio de 2024.

La incógnita es si le quitará votos a Xóchitl Gálvez –como pareciera que fuese la intención- o si se los quitará realmente a Claudia Sheinbaum. Algunos análisis señalan que Movimiento Ciudadano a quien le resta es a Morena. Será interesante ver el desarrollo de las campañas para constatarlo.

Por lo pronto, el circo ya comenzó. Y es lo que hay.

La candidatura opositora en Veracruz

Este viernes, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI anunciará los resultados de la encuesta con la que midió la aceptación, conocimiento e intención del voto de los aspirantes de ese partido a la nominación opositora a la candidatura a la gubernatura de Veracruz.

Los seis aspirantes que fueron medidos en esa encuesta, anunciada hace una semana tras una reunión con el dirigente nacional priista Alejandro Moreno Cárdenas, son el diputado federal José Francisco Yunes Zorrilla; el dirigente de Alianza Generacional Héctor Yunes Landa; la diputada local Anilú Ingram Vallines; la diputada federal Lorena Piñón; el diputado local Marlon Ramírez Marín; y el ex alcalde de Cosoleacaque Cirilo Vázquez Parissi.

Aunque no pareciera haber vuelta de hoja, ya se verá cómo resuelve el PRI un proceso que se le ha complicado demasiado. Y después, cómo se reparten el resto de las candidaturas con sus aliados, que andan bastante “nerviosos”. Tiempos inéditos.

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