El día que el «jaguar rodante» corrió en el Mayab

En San Francisco, Campeche, el presidente Andrés Manuel López Obrador puso en marcha la primera etapa del Tren Maya, obra que dijo «hace justicia al sureste mexicano».

SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Campeche.- La fecha anhelada por el presidente Andrés Manuel López Obrador llegó. Este 15 de diciembre el Tren Maya, también llamado por el Ejecutivo Federal como el “jaguar rodante”, comenzó su viaje inaugural por la ciudad amurallada y la tierra del Mayab.

Alrededor de 50 amparos, acusaciones de partidos y organizaciones de la sociedad civil y más de 1,290 días debieron pasar para que el presidente pudiera presumir al Tren Maya como una obra “magna”, la más importante, cuya construcción se hizo en tiempo récord.

Los trenes significan para el titular del Ejecutivo federal no menos que un sello histórico y una oportunidad para dinamizar la economía del sureste que, considera, ha estado olvidada por sexenios.

El Tren Maya fue la promesa 68 de las 100 que hizo el presidente horas después de tomar protesta; esta obra ferroviaria se sumará a la reactivación de otras siete para que –como hace décadas— los mexicanos se muevan a través de vías de ferrocarril.

EL ESPACIO QUE PUSO UNA SONRISA EN LA CARA DEL PRESIDENTE

 

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El Tren Maya es uno de los 100 compromisos que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador el 1 de diciembre de 2018. (Foto: @rosaicela_)

Sobre el Periférico Carlos García y Montilla, en San Francisco de Campeche, se levanta un edificio de dos niveles que parece estar escondido tras una colina. De no ser porque a su alrededor no hay nada más que maleza, panorama dentro del que se distingue por una fachada de celosía color arena, la estación de salida del proyecto ferroviario pasaría desapercibida.

Desde el exterior del inmueble, que tiene unas letras verdes de acrílico con el nombre “S.F. Campeche”, se alcanzaba a escuchar el “rugir” del tren. Eran las pruebas que, desde por lo menos las 5:30 am del 15 de diciembre, no dejaban de realizarse. Dieron las 7:14 de la mañana, horario en que llegó el presidente López Obrador y el ruido seguía siendo el mismo: estridente, impetuoso. El presidente no podía ocultar su sonrisa.

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Tras inaugurar la obra, el presidente develó la placa del Tren Maya en la que se lee «Este proyecto será el referente para impulsar el desarrollo económico y turístico de la región sureste del país en beneficio del pueblo de México». (Foto: Presidencia de la República.)

En la inauguración, el mandatario mexicano estuvo acompañado por conocidos y cercanos: integrantes de su gabinete, gobernadores de Morena y algunos empresarios con los que ha tenido una relación cercana, entre ellos Carlos Slim, presidente de Grupo Carso; Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial; Carlos Hank González, presidente del Consejo de Administración de Banorte, y Miguel Rincón, de Biopappel, entre otros.

El ambiente en tierras campechanas fue de algarabía; los discursos resaltaron la grandeza de la obra y las comparaciones no faltaron: que si 1,554 kilómetros eran un trayecto similar a la distancia entre Lisboa a París, que si recorrer Edzná en Campeche es como visitar Egipto y que si se tenía que detener el reloj como cuando el hombre llegó a la luna.

Los encargados de la obra y los constructores se acomodaron como es habitual en las conferencias matutinas presidenciales llevadas a cabo desde Palacio Nacional en Ciudad de México: el presidente López Obrador se colocó al frente del atril para iniciar su discurso y los asistentes en una línea a un costado del mandatario; uno a uno fueron tomando la palabra; mientras tanto se escuchaba el “rugir” del Tren Maya.

Los ruidos del Tren acompañaron los discursos compartidos por voces tenues y, a veces, el sonido de la locomotora llegó a opacarlo

 

FUE INAUGURACIÓN, PERO SÓLO DE UN TRAMO

Desde hace tres años que inició la construcción del proyecto, siempre se supo que estaría dividido por tramos, pero hace algunas semanas el presidente López Obrador anunció que la inauguración solo sería en un tramo: de Campeche a Cancún. Una vez más, el presidente entregaba otra obra incompleta; esta se suma al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, a la Refinería Olmeca y al Acueducto El Cuchillo, todas ya inauguradas y todas con trabajos de construcción en este momento.

En cuanto pudo, López Obrador no dudó en defender la obra y la forma en que se entregaba: “Es un tramo y estamos empezando, como en todo”, dijo en La Mañanera.

 

Es una obra magna, no exageramos si decimos que no hay una obra así en la actualidad en el mundo. Y se logró, también, en tiempo récord».

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México.

El camino que ha seguido el proyecto ha sido cambiante y Óscar David Lozano Águila, director general de Tren Maya, vislumbra que éste podría seguir de igual manera. Es incierto a dónde más llevará el “rugir”.

“Partirán dos trenes a las 7 y a las 11 diariamente desde San Francisco de Campeche y Cancún en forma simultánea, este servicio podrá sufrir variaciones, pero debemos entender que estamos en etapa de preapertura y que en forma natural deberán realizarse ajustes en las funcionalidades”, mencionó el hombre que hace tres meses asumió la dirección de obra.

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Funcionarios del gobierno de México fueron los pasajeros del primer viaje del Tren Maya. (Foto: Presidencia de la República.)

 

La conferencia terminó a las 9:26 de la mañana. El ejecutivo –junto con un grupo de asistentes– reveló una placa conmemorativa del arranque del Tren Maya. Tras ello, en conjunto, descendieron al primer piso que alberga las vías y los vagones.

A las 10:20 de la mañana, el “rugir” cesó: las pruebas habían terminado, era el momento de partir para un selecto grupo de personalidades, políticos y reporteros seleccionados.

No es el siglo XIX, pero este 15 de diciembre, Campeche retrocedió en el tiempo. En la ciudad amurallada se volvió a escuchar el silbato de una locomotora que se alistaba para recorrer México en vías de ferrocarril.

Un viaje de más de siete horas

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó al grupo de los primeros pasajeros del Tren Maya. Después de la conferencia matutina, se subió a la unidad, algo que difiere con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Esa obra la inauguró, la usó como escenario para grabar spots y solo la ha usado para tomar vuelos a través de aviones de la Fuerza Aérea.

En el vagón número uno de cuatro, el presidente tomó su lugar. Sus invitados especiales y miembros de su gabinete no escondían su alegría. Las pláticas y risas podían escucharse en otros vagones, en los que más tarde se repartieron aguas de limón, jamaica y piña.

«De bien y de buenas», el presidente hizo algo poco casual: se trasladó al vagón número cuatro para dialogar con los periodistas que lo acompañaron en el recorrido por «el paraíso».

“No tengo el dato pero este tramo como 60,000 millones, este tramo, deben de ser como 200, 300 mil millones, no tengo el dato exacto”, dijo cuando se le preguntó cuánto costará la obra cuando haya sido

El presidente no dudó en defender su obra, como en su momento lo hizo con el AIFA y con Dos Bocas.

“Le falta, claro; claro que sí. Es un poco lo que sucedió cuando el Aeropuerto Felipe Ángeles que decían que no se paraban ni las moscas, que espantaban, que nada más había una señora que vendía tlayudas muy sabrosas. Pues ya (ahora), el Aeropuerto Felipe Ángeles es el aeropuerto que más carga transporta en todo el país y tiene mucha actividad», defendió.

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Al tratarse de una preinaguración, la operación del Tren Maya tendrá adecuaciones, informó el general David Lozano Águila. (Foto: Presidencia de la República.)

El presidente no solo manifestó su alegría cuando se le fotografió con el boleto del Tren, también lo hizo con los ciudadanos que lo esperaron afuera de la estación Cancún.

A la salida de ese nuevo espacio, ubicado en la carretera 180 y a unos kilómetros del Aeropuerto de Cancún, el presidente saludó desde la ventana de su camioneta, sonrió y escuchó los gritos de apoyo de gente que esperó varias horas para ver salir al creador del Tren Maya: «Sí se pudo, sí se pudo», «Es un honor estar con Obrador».

El gentío apostado en la vialidad cancunense lo hizo mantenerse en pausa por unos minutos, tiempo suficiente para que la gente le acercara una botella, una pintura del mar Caribe y réplicas del Tren Maya; el presidente del sureste se dio un momento para saludar a un niño, quien –a punto del llanto– le gritaba «¡presidente!, ¡presidente!».

Instalaciones de inauguración

 

En la etapa de «preinauguración», como se ha denominado a la entrada en operación del tramo Campeche-Cancún, las estaciones que funcionarán como terminales no estarán al 100% concluidas.

En Campeche, el “rugir” del “jaguar rodante” se escucha hasta los cuatro locales destinados para negocios del inmueble. Dos tienen indicios de que abrirán pronto porque ya cuentan con estantes dentro. Los otros dos aún están vacíos, solo con lonas de las marcas que llegarán a ofrecer sus productos.

A contra esquina de dichos espacios, se encuentra otro similar que también está destinado para comercios, pero en éste no hay marca ni lonas, ni nada. Solo se escucha el “rugir” que resuena con más fuerza por lo vacío del área

Mientras que en Cancún, aún se realizaban trabajos a marchas forzadas para dejar lo más lista la estación.

«Todavía están trabajando», fue el argumento que dieron a los ciudadanos que quisieron ingresar a la estación, pero se les impidió.

Aún así, con trabajos de construcción, con cercas que impiden el libre flujo de la gente, con escasos negocios ofertando productos a los usuarios en las terminales, el Tren Maya quedó inaugurado este 15 de diciembre del 2023, con lo que el presidente podrá poner otra palomita en la lista de sus 100 promesas de gobierno.