Se les apareció la oposición

 Malos Modos   Julio Patán

Hay quienes creemos que no es un pecado meterle un poco de sustancia al discurso, cosa que en efecto hizo doña Xóchitl. Y le funcionó

Amigos del oficialismo propagandista: como me parece que ilustran dos ejemplos de los últimos días, están teniendo una semana francamente lamentable, se los digo con los principios de la fraternidad universal en la mano, y miren que no es que nos tuvieran acostumbrados a unos estándares muy altos que digamos.

El primer ejemplo es el modo bastante desesperado con que se agarraron a lo del prompter de Xóchitl Gálvez. Carnales: los discursos de inicio, clausura o al mismo tiempo —como les podrá explicar Álvarez Máynez— de inicio y clausura de campaña no son el concurso de oratoria de segundo de secundaria. Vaya, que la persona encargada de aventarse el rollo no tiene que recitar de memoria, en plan “Mamá, soy Paquito”, con movimientos estudiados de las manos, para que la maestra le premie el esfuerzo de aprendérselo. Vean a los políticos del mundo civilizado. Usan mucho, y bien, las pantallitas.

Entiendo que esto les cuesta entenderlo, y que les súper pone lo de ver a caudillos populares improvisando durante horas, encantados de escucharse, pero la otra cosa que los discursos no son, o no necesariamente, es un concurso de improvisación, con chistes, recetas de cocina y música popular —otra de las monsergas que nos heredó, recientemente, el castro-chavismo.

Les sorprenderá saberlo, pero hay quienes creemos que no es un pecado meterle un poco de sustancia al discurso, cosa que en efecto hizo doña Xóchitl. Y le funcionó, como, en realidad, saben ustedes. Sí: fue un discurso pegador, en un ambiente de muchas personas, muy entusiasmadas.

El segundo ejemplo es la andanada multitudinaria contra Brozo, a rebufo de la andanada presidencial. Los chistes y las ironías fallidas sobre los payasos, la verdad, bróders, estuvieron de un nivel muy pitero. Para que me entiendan: al nivel de las ironías fallidas y los chistes sobre el prompter, lo que ya es decir.

Entiendo lo que les pasó, en uno y otro caso: que, pese a los esfuerzos de Marko Cortés, se les apareció la oposición, amenazadora, vivita y coleando. Que esa no la vieron venir, que la novedad los agarró con la guardia abajo, que cuesta reponerse de un golpe de ese tipo, y que su chamba consiste en no dejar pasar una. Para eso, literalmente, les pagan, es decir, les pagamos todos los ciudadanos.

De todas maneras, tampoco pasa nada por pararse a pensar tantito antes de manifestarse en las redes. Sobre todo, porque es muy probable que la oposición, la organizada en torno a los partidos como la de Xóchitl y la de los ciudadanos como Brozo, siga por aquí en los siguientes meses.

Es lo que pasa en las democracias: que, para seguir con las imágenes de circo, hay más de un payaso en la pista. Así que cuidado: las posibilidades de hacer el oso se multiplican. Échenle ganitas. Cuídense. Quiéranse, pues.

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09