Creer en las encuestas

Revelaciones   Margarito Escudero Luis

Hace algunos años las encuestas realizadas con objetivos electorales cayeron en total desprestigio, luego del uso que les dieron varios medios de comunicación, entre ellos Milenio cuando nacía.
Siempre se han hecho encuestas para diversos fines, los estudios de mercado requieren de un instrumento así.
Cuando los políticos dejaron de ser respetables, cuando el autoritarismo fue decayendo y sus elementos se convirtieron en mercancía, pues se recurrió a las encuestas con mayor intensidad.
Puede que haya encuestas para mostrar a los posibles compradores y otras hechas con más rigor para poder medirle el agua a los camotes con más precisión y es la que puede tranquilizar o preocupar al interesado.
En el caso de los políticos aspirantes al sacrificio por la Patria, siempre hacen de las dos, pero hoy, en el proceso electoral en marcha, las encuestas están jugando un papel muy importante, sobre todo por la coincidencia que marcan una enorme ventaja de la Dra. Claudia Sheinbaum sobre Xóchitl Gálvez.
Cómo sucede en todos los casos, el aventajado va tranquilo, sin aspavientos y no necesita lanzar descalificaciones contra su rival.
Mientras, en el otro equipo, la preocupación los lleva a la desesperación al ver que ninguna encuesta les da alguna esperanza, ni siquiera las pagadas por ellos.
En el recuerdo de la Historia inmediata, se destaca aquel tercer lugar que ocupó el presidente López Obrador ante Enrique Peña Nieto y que, en el transcurso de la campaña superó a Ricardo Anaya hasta quedar en el segundo sitio.
Lo único que le faltó al actual presidente para rebasar al priísta, fue tiempo.
En este caso, Xóchitl Gálvez va en segundo lugar porque no había un tercer contrincante y cuando lo hubo, comenzaron a defender su segunda posición.
La Dra. Claudia Sheinbaum ha incrementado sus preferencias electorales, mientras que la opositora no incrementa sus números, al contrario, le disminuyen.
Y, como se dijo párrafos arriba, la preocupación lleva a la desesperación y de ahí a la descalificación de las encuestas cuyas casas encuestadoras batallan por no perder su credibilidad, a pesar de todas las mentiras que la oposición ha propagado sin obtener algún resultado positivo.
A punto de arrancar las campañas, no se ve por dónde el equipo de la oposición pueda convencer al electorado.