Volver a los 17

Itinerarios Epigmenio Ibarra

Dos últimas aportaciones, después de toda una fecunda vida de lucha, hará Andrés Manuel López Obrador a la democracia en México. Devolverá primero, con las iniciativas de reforma que presentará este 5 de febrero, la dignidad y el sentido a una Constitución que los neoliberales violaron y modificaron a su antojo y luego, en septiembre de este mismo año, desaparecerá de la vida pública para siempre.

“Lo que voy a presentar el día 5 en esencia -dijo el Presidente en la mañanera de este martes- es el regresar al espíritu y la letra, a la luz de los nuevos tiempos, de lo que fue la Constitución del 17”. En recuperar el aliento vital de la que fuera la primera Revolución social del siglo XX se empeña pues, justo antes del final de su mandato, el dirigente histórico de la primera Transformación pacífica, democrática, radical y que se produce en libertad del Siglo XXI.

Cumple así López Obrador con un doble cometido histórico:

Presenta a la consideración del Congreso de la República en particular y del pueblo de México en general, un ideario, una lista de pendientes de la 4ª Transformación, un mapa de ruta para que nuestra Constitución vuelva a garantizar las libertades, la democracia y la justicia social con las que soñaron quienes se alzaron en armas el siglo pasado.

Permite, por otro lado, que en el debate político en torno a las iniciativas que presentará se transparenten por completo y más allá de la engañosa propaganda electoral y de los arrebatos retóricos de la candidata de la derecha conservadora, las posiciones reales de las fuerzas contendientes.

No es el momento de andarse con medias tintas.

O se está por continuar, consolidar y profundizar la Transformación del país o se está en contra de la misma y por el regreso al pasado neoliberal.

O se defiende sólo a la libre empresa, al libre mercado y, desde el más rancio y anacrónico anticomunismo o de lo que ahora a gritos postula el «libertario» Milei, se defienden las libertades para las élites mientras se acotan las libertades de las mayorías. O se lucha por la justicia social qué, solo es posible, con el ejercicio pleno y colectivo de todos los derechos, de todas las libertades democráticas para todas y todos.

Que Claudia Sheinbaum tiene razón cuando afirma que la derecha conservadora pretende apropiarse de causas por las que ha luchado y lucha la izquierda quedará muy claro en el curso del debate legislativo.

Ante la reforma electoral, la defensa de los organismos autónomos, la cuestión de las pensiones, la defensa de la tierra y los recursos propiedad de la nación que afectan el sistema de privilegios y constituyen acciones afirmativas de libertad democrática y justicia social por la cuales ha luchado siempre el movimiento de Transformación votará en contra la derecha y mostrará el cobre.

No lo hará solo porque odia a López Obrador, o por puro cálculo electoral, sino porque está comprometida ideológicamente con la defensa de los privilegios y prebendas de los grupos de interés económico.

Más pública será, a partir del 5 de febrero, la vida pública, más definida la lucha electoral, más claras las opciones de quienes, al cruzar la boleta -libres de la seducción publicitaria y atenidos a los hechos- decidirán el rumbo del país en los próximos comicios, aunque las reformas, como es previsible, no sean aprobadas.

Tendrán Claudia Sheinbaum y el movimiento de Transformación ante sí un ideario, el legado de un hombre que, antes de desaparecer entre el pueblo del que surgió, se atrevió -imposible no evocar a Violeta Parra- a “volver a los 17” pero del Siglo Pasado, cuando en la Constitución hacía posible soñar en ese México digno, justo, libre y en paz que nos robaron y que hoy estamos recuperando.
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