Gómez Cazarín, planchaduría de primera

Prosa aprisa     Arturo Reyes Isidoro

El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local, Juan Javier Gómez Cazarín, de Morena, la volvió a hacer.

 

El martes “planchó” a las diputadas de Movimiento Ciudadano (MC), Ruth Callejas Roldán y Maribel Ramírez Topete, para que aprobaran magistrados del Poder Judicial propuestos por el gobernador Cuitláhuac García Jiménez (CGJ).

 

Fue un caso similar al que se dio el 20 de diciembre de 2022 cuando el mismo Juan Javier “planchó” a tres diputados del PAN para que, igual, aprobaran magistrados aunque entonces del Tribunal de Justicia Administrativa, propuestos también por (CGJ).

 

En esa ocasión, el presidente de la Jucopo roció con agua almidonada y pasó la plancha a todo vapor sobre los diputados Nora Jessica Lagunes Jáuregui, Bingen Rementería Molina y Hugo González Saavedra, que de tan bien planchados quedaron hasta tiesos.

 

Como ese entonces hizo la dirigencia estatal del PAN, ahora el coordinador estatal de MC, Sergio Gil Rullán, dijo que llamará a comparecer a las diputadas y deslindó a su partido del voto que emitieron.

 

“No es el voto de MC, es el voto de las diputadas”, expresó y manifestó que no existe ninguna alianza con Morena “porque somos los únicos que hemos enfrentado al gobernador, al exsecretario de Gobierno y a la fiscal del estado”.

 

Adelantó que harían una deliberación interna y que “en su momento” (o sea, nunca) darán a conocer cuál será la amonestación (que no sanción) que les aplicarán (una amonestación solo puede ser un regaño, una reprensión, un apercibimiento, pero nada más).

 

En el caso del PAN, el 21 de diciembre de 2022, la dirigencia estatal en pleno anunció que iniciarían “una serie de actos” y pedirían la intervención del CEN para sancionar a los diputados.

 

Enfocaron sus baterías contra el diputado Rementería. En un comunicado dijeron que: “El voto a favor que emitió el diputado Rementería es una muestra más de que el grupo de los Rementería y los Guzmán negocian con Cuitláhuac García y su régimen para obtener beneficios a costa del partido, de los veracruzanos y del bien común”.

 

Pero dos de esos diputados, Nora Jessica Lagunes Jáuregui y Hugo González Saavedra volvieron a las andadas el 2 de agosto de 2022 cuando votaron a favor de la “Ley Nahle”, sumándoseles el diputado Othón Hernández Candanedo.

 

Entonces se anunció que Nora Jessica y Othón serían expulsados de las filas panistas y que separarían del grupo legislativo blanquiazul a Hugo porque no era militante. Hugo y Othón renunciaron cuando quisieron, el 2 de mayo de 2023, y la diputada continúa activa en el PAN.

 

Juan Javier también planchó en su momento a diputadas del PRD

 

Igual que las diputadas naranjas y azules, las amarillas también sucumbieron al canto del sireno Gómez Cazarín, pues el 9 de noviembre de 2021 les cantó al oído a Perla Eufemia Romero Rodríguez, de Papantla, y Lidia Irma Mezhua Campo, de Zongolica, y las convenció que dejaran el PRD y se pasaran a Morena.

 

Con ello, el partido del sol azteca perdió la única representación que tenía en el Congreso local.

 

Tienen precio pero no lealtad ni convicción partidista

 

El caso de las diputadas y los diputados mencionados son la viva imagen del clásico político falto de lealtad y de convicción partidista, a una causa, falto de congruencia, sin principios ni valores, que por siempre ha infestado el medio político.

 

Actúan sin ningún pudor, a la vista de todos, sin importarles el juicio y señalamientos públicos por su deshonestidad, ni el juicio de la historia, y todavía tienen la concha para sentarse a la mesa de sus casas y ver de frente a los suyos sin siquiera ruborizarse.

 

Son el típico político y política que incursionan en la política pero no para representar dignamente y servir a los vecinos de sus distritos, para buscar el bien común, sino para ver qué provecho personal sacan y hacerse de un buen capital económico.

 

Porque sus acciones, y con ellas ellos y ellas, tienen algún precio, que cobran en especie o en efectivo: un “favor especial”, un contrato de obras, una licencia para algún negocio, una concesión para un despacho contable o de auditoría, por ejemplo, o bien dinero constante y sonante, porque de gratis nada, pues bien dice el dicho que con dinero baila el perro, o, como Judas, que se venden por 30 monedas de plata.

 

Ahí sí, los morenistas aplican muy bien su dicho de que amor con amor se paga, y se ve que pagan muy bien cuando han logrado fracturar las bancadas opositoras.

 

Aunque según ellos no eran iguales, igual que como el PRI cuando tenía el poder, aprendieron ya para qué es el dinero o el poder que da el poder: para comprar conciencias, voluntades, para sobornar a sus opositores, doblarlos y hacerlos bailar al son que les toquen.

 

Las diputadas y diputados que se venden y traicionan no solo quedan marcados para siempre sino que adquieren la calidad de no confiables, lo mismo para quienes los encumbraron y les dieron su confianza que para aquellos que los compran y utilizan, quienes en el fondo los desprecian por desleales y traicioneros.

 

Pero, por usar una expresión popular, les vale mientras al amparo del fuero y del poder puedan cimentar su futuro económico y mientras viven ya con todo lujo y comodidad, sin acordarse del pueblo, del ciudadano que les dio su voto confiando en que a cambio recibiría leyes que los dotaran de mejores y buenos servicios públicos, que los ayudaran a resolver sus problemas y carencias, muchos ancestrales.

 

No será raro que para otras cosas que los necesite el poder, los anteriores o algunos diputados más de la oposición se vendan también, pues su periodo constitucional está por concluir en unos meses más y han de querer engordar más o llenar o rellenar su cochinito para nunca más volver a la medianía.

 

Se les presentará una gran ocasión: cuando tengan que validar el triunfo de Rocío Nahle, si es que gana con marrullerías. Entonces, los van a cañonear en serio, mejor que como Dios mandaría si tuviera alguna incumbencia en esto. Que les haga buen provecho.

 

Gómez Cazarín hace lo suyo, aprendió a hacer lo suyo

 

¿Censurable lo que hace Juan Javier Gómez Cazarín? En un sistema político como el nuestro no se puede esperar otra cosa: lo mismo hicieron sus antecesores. En nuestro sistema político, para eso se usa el poder.

 

Del presidente de la Jucopo se puede decir que simplemente hace lo suyo, que aprendió a hacer lo suyo, que le da resultados y que le saca provecho. ¿Hay violación si la otra parte se entrega sin pegar un grito de alerta, sin oponer resistencia, si pone todo de su parte y hasta da la imagen de que le gusta y lo disfruta?