Eleazar y cuando el barco se hunde

Parque Juárez   Mónica Camarena Crespo 

En esta temporada aplica muy bien la frase “Cuando el barco se hunde las ratas son las primeras en abandonarlo”.

La lista “manoseada” de Morena para las candidaturas plurinominales exhibe en primer lugar la división de las “tribus” ambiciosas de ese partido que parecen incontrolables.

El fin de sexenio a nivel federal y en algunos estados “encuera” a quienes ya perdieron el poder, pero que luchan por salvar su pellejo a través de posiciones para sus allegados, así al viejo estilo de hacer política para resguardar el botín.

En Veracruz las noticias no son nada halagüeñas para el que cobra como gobernador, Cuitláhuac García, quién en las últimas horas ha visto que el mini capital político que mal amasó durante su periodo de gobierno se ha reducido a cenizas.

Sus incondicionales, parientes y amigos cercanos se están quedando sin nada, pero lo que más les importa, es el fuero que necesitan con urgencia.

Prueba fehaciente de que el Ingeniero Mécanico Electricista, Cuitláhuac García, cayó en la desgracia política, es el hecho de que no pudo asegurar el fuero, al menos en lo que se refiere a la lista de plurinominales a las diputaciones federales, a su primo e incondicional, Eleazar Guerrero.

Y es que Eleazar Guerrero que desde inicio del sexenio fue ubicado estratégicamente en la Secretaría de Finanzas con todo el poder, difícilmente llegará a San Lázaro con el fuero que requiere para dentro de pocos meses.

No se sabe si la mala relación de Cuitláhuac con Mario Delgado, la carga en que ya se volvió para Rocío Nahle y la poca importancia que le da Claudia Sheinbaum, derivó en que su recomendado Eleazar Guerrero quedó en un triste y lejano lugar 16 en la tercera circunscripción en donde se ubica el estado de Veracruz.

Lo que sí queda claro es que a Eleazar le urge el fuero y que el todavía gobernador de Veracruz buscará a toda costa proteger a su pariente e incondicional financiero; queda el Congreso Local en donde también la rebatinga ya la disputan hasta los “chapulines” y traidores de otros partidos que acogió Morena.

El músculo político muy disminuido de Cuitláhuac lo obliga a medidas desesperadas que veremos en pocos días. Pero lo único seguro es que Eleazar ya no llegó a la oficina con la que soñó en San Lázaro.

Ágora