Nada es lo que parece


Minutos  Mariana G. de León

“La locura no existe, existe permitir los abusos de la sociedad. Si alguien abusa de la inocencia de alguien, el inocente comenzará a actuar como lo que catalogamos como un loco y el abusivo cumplirá su objetivo.”

Misifús

“No hagas cosas buenas que parezcan malas” … es una frase que me dijeron por primera vez en la secundaria. Recuerdo que, quien la mencionó fue una maestra de clase de geografía a quien apodábamos la Pasita porque era viejita y tenía su carita arrugada. Imagino que a cualquier mujer le desagradaría tener la cara arrugada. Sé que a mí me desagradaría mucho parecerme a la mentada Pasita. En fin, me dijo llamó la atención con esa frase porque hice algún ademán que no le pareció correcto, aunque no fue ninguna grosería ni nada por el estilo.

Mi cara no es perfecta, sin embargo, se adecúa a los cánones occidentales que consideran a una mujer bella en estos tiempos. Y en los tiempos en los que estudiaba yo en la secundaria también era considerada mi cara como “bonita”. El problema era que yo no lo sabía.

Incluso, yo me consideraba una niña fea porque mi psicología (mi diálogo interno) me orillaba a pensar de esa manera aprendida. Y consideraba que los demás me percibían como una fea niña, aunque ignoro el motivo de por qué mi autoestima era tan baja, estaba equivocada y, por eso me costó mucho hacer amistades en esa fase de mi vida.

Por fortuna, la percepción sobre mi propia apariencia ha cambiado para ser más diligente y amable (conmigo misma, por lo tanto, con los demás) y he aprendido algo sobre la belleza: tiene todo que ver con la percepción.

Sé que lo que percibimos como bello -y también lo feo o desagradable- es un reflejo de nuestra propia esencia. Todo lo que hemos aprendido que es bello o lo que es infame ha sido formado por los átomos que conforman el alma y las experiencias vividas de cada quién.

Y nuestra anatomía la podemos manipular a nuestro antojo si tomamos las herramientas que tenemos a la mano. Ejemplo: si quieres que tus ojos se vean más grandes los puedes maquillar y prácticamente casi cualquier persona puede sacar partido a sus mejores rasgos.

Nada es lo que parece, en realidad, y muchas personas andan en la vida y se ven más bonitas o más feas de lo que realmente son. Lo bello debería de ser lo más natural y limpio.

El concepto de lo bonito y lo feo es, finalmente, una convención social, porque al final nos gusta lo que nos ordena la propaganda, pero no aplica para otro tipo de ornamentos.

Lo hermoso viene dentro de cada persona. Lo que debemos cultivar es la grandeza de nuestra alma que, por naturaleza, es divina.

@marger.deleon