¿Estamos haciendo lo correcto para aprovechar el ‘nearshoring’?

Opinión    Ernesto O’Farrill Santoscoy

Un estudio del Tec de Monterrey firmado por el investigador especialista Dr. Roberto Duran concluye que México esta aprovechando solo el 15% de los flujos de inversión que se generan por el fenómeno del nearshoring.

En el 2023 México se consolidó como el socio comercial más importante de Estados Unidos. Hace uno meses, James Dimon, CEO global del banco de inversión mas importante del mundo, JP Morgan, afirmó que la prioridad número uno del banco es México.  La semana pasada visitó nuestro país y se entrevistó con las dos candidatas Larry Fink, presidente y CEO de Blackrock, el fondo de Inversión más grande del mundo.

En el otro lado de la moneda, ocho ciudades de México aparecen en los rankings de las urbes más peligrosas del mundo. El país viene perdiendo lugares en los rankings de competitividad, salud, educación, bienestar, Estado de derecho, seguridad, energías renovables, etc.

Según la Secretaría de Economía, en el año 2023 México captó un flujo neto de Inversión Extranjera Directa por un importe récord de más de 36 mil millones de dólares; un incremento de +2.2% anual en relación al 2022.

Gran parte de esta cantidad se debe a la reinversión de utilidades y los préstamos intercompañías de las empresas extranjeras. La reinversión de utilidades representa un 74% del total de la inversión; seguido por préstamos y pagos realizados entre compañías del mismo grupo corporativo que representa el 13% del total. Y, ojo, solo el 13% del total corresponde a la inversión en adquisición de empresas, o en la creación de nuevos puestos de trabajo (4.7 mmdd).

Un estudio del Tec de Monterrey firmado por el investigador especialista, el Dr. Roberto Duran, concluye que México esta aprovechando solo el 15% de los flujos de inversión que se generan por el fenómeno del nearshoring. Países como Filipinas o Vietnam, e incluso Brasil están aprovechando de una mejor forma este fenómeno global captando montos superiores de inversión en plantas industriales.

Brasil no tiene TLC con Estados Unidos, y está lejos del principal mercado del mundo y de Europa y de China, con quienes mantiene intensas relaciones comerciales.

Al conocer este desglose de información, puede deducirse que el fenómeno del nearshoring parece no estarse materializando todavía.

El jueves pasado pude exponer en una conferencia de una agencia internacional de noticias, en la Ciudad de México, esta conclusión. Después de mi ponencia le tocó exponer al presidente de un grupo consultor global radicado en Monterrey, y lo primero que dijo es que su percepción es muy distinta, y sentenció irónicamente “Yo tengo otros datos”.

La Secretaría de Economía ha publicado que al cierre de noviembre pasado se tienen registrados solicitudes de proyectos por el equivalente a 33 mil millones de dólares.

El fenómeno ha generado una enorme especulación inmobiliaria en varias ciudades del norte del país y del Bajío. Los desarrollos de parques industriales, residenciales, de interés medio e interés social han venido apareciendo con apidez descubriendo también la insuficiencia de agua, de energía eléctrica, y de infraestructura en general.

La Comisión de Estudios Económicos del IMCP que me toca presidir, propone estas medidas para aprovechar de una mejor forma el potencial de la Inversión Extranjera Directa derivada de la relocalización de plantas industriales:

• Respetar el Estado de derecho en los tres poderes y en los tres niveles de gobierno.

• Fortalecer los organismos autónomos que contribuyen a regular y supervisar diversas áreas de la actividad económica.

• Aplicar una política de tolerancia cero al crimen organizado y a la inseguridad.

• Generar políticas públicas que promuevan el desarrollo industrial y la inversión productiva.

• Establecer una política de impulso acelerado a las energías limpias y a la sustentabilidad.

• Elevar la calidad y la cantidad de la educación.

• Desarrollar un sistema financiero más competitivo aprovechando más intensivamente los recursos de las pensiones y de las reservas de las compañías de seguros, de la banca de desarrollo y de otros inversionistas institucionales

• Incrementar la Inversión pública y privada en infraestructura.

• Diseñar un régimen fiscal competitivo y adecuado para la atracción de la inversión extranjera directa.