Trump, Biden, AMLO y los migrantes

Duda razonable Carlos Puig

Por si alguien dudaba “y sí, los había” que la migración será uno de los dos temas principales en la carrera presidencial estadunidense, ayer, unos días antes del llamado supermartes cuando un buen número de estados muy importantes definirán, por fin, a los candidatos a la presidencia, los dos visitaron la frontera.

Donald Trump estuvo en Eagle Pass, Texas, atendido por el gobernador, la policía y la Guardia Nacional texana, quienes le explicaron cómo están lidiando con los migrantes que quieren llegar a Estados Unidos.

Trump fue… Trump; dijo, después de la reunión, que lo que sucede en la frontera es “como una guerra”, que es “una invasión”. Y criticó a estados como California y Arizona que no hacen lo que hace el gobernador texano.

También en Texas, Joseph Biden eligió Brownsville; ahí reclamó a los republicanos haberse echado para atrás después de la negociación secreta bipartidista que había llegado a un acuerdo del que se arrepintieron los republicanos por petición de Trump.

Valga detenerse ahí, porque lo que se sabe del contenido de ese acuerdo es que uno de sus pilares era un aumento sustancial en recursos para seguir endureciendo los mecanismos de detención fronteriza, más allá de que ciertamente aumentaba recursos para procesar de manera más rápida las peticiones de asilo.

Pero tanto los discursos de ayer como el mismo acuerdo señalan cómo los demócratas se han corrido hacia el bando republicano en los últimos tiempos.

Una cosa está clara: esta visita y la campaña electoral, más bien las campañas electorales en México y EU suceden en el peor momento de la migración en la región en décadas. Las graves y variadas crisis en muchos países (y no solo latinoamericanos) junto con las políticas antiinmigración más duras en muchas décadas tanto en EU como en México, como país de paso, tienen a decenas de miles de personas en situación de tragedia humanitaria.

En México, por un lado, se ha reforzado la estrategia de ser el primer muro de contención y los que logran evitarlo están en el olvido. Basta ver plazas y calles de varias ciudades del país. Los migrantes, por más que se digan humanistas, les valen madre, así, no hay otra manera de decirlo.

En Estados Unidos la cosa no es diferente.

Y peor se pondrá en los próximos meses en ambos países.

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