“Un pequeño reproche fraterno y respetuoso” le envió el presidente López Obrador al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en su mañanera del jueves luego de que se diera a conocer que el gobierno canadiense impondrá una visa parcial a los mexicanos para visitar ese país. Ni pequeño, ni fraterno, AMLO está fúrico porque le soltaron esta bomba justo empezando las elecciones más importantes en la historia de México.

¿Debemos estar enojados con Canadá por este nuevo control? Desde luego que no, hay razones más que justificadas. Mire usted, para viajar a Canadá como turista se requería una ETA (Electronic Travel Authorization) que se obtenía en línea, casi de inmediato, pagando alrededor de 100 pesos; miles de mexicanos usaban esa vía para solicitar asilo una vez que llegaban, algunos justificadamente, pero la mayoría mentía para obtener la ayuda que el gobierno canadiense da a los asilados hasta que se resuelve su caso (unos dos años), prácticamente los mantiene y les permite trabajar. En 2016, 260 mexicanos solicitaron asilo, mientras que en 2023 fueron 24 mil, una locura.

El creciente número de solicitudes de asilo de mexicanos (17% del universo de demandantes en Canadá el año pasado) llevó a un serio conflicto político interno en el que los conservadores a nivel federal, el gobierno de Quebec, e incluso Estados Unidos, presionaron fuerte a Trudeau para imponer nuevos límites a esta situación de abuso que ha creado problemas internos de escasez y encarecimiento de vivienda, salud, educación, etc.

-Visa parcial: En 2009, el entonces primer ministro Steven Harper impuso la visa a todos los mexicanos, pero esta vez es distinto porque se trata de una visa parcial: si usted cuenta con una visa de no inmigrante para Estados Unidos o ha tenido una visa canadiense en los últimos 10 años, sólo requerirá una nueva ETA; con ello, menos de 40% de solicitantes se verán afectados por la nueva medida. Eso sí, todas las ETA otorgadas antes del jueves pasado (1.4 millones) fueron canceladas a fin de aplicar los nuevos controles.

-Represalias vs. Canadá: Entiendo la molestia de López Obrador y creo que los canadienses se equivocaron en el momento de imponer la medida, pero pensar que esto influirá en las elecciones es totalmente exagerado. Vamos, nadie va a cambiar su voto en México por esta decisión de Trudeau. ¿Actuará México en reciprocidad, exigiendo ahora visa a los canadienses? No lo descarto, aunque se ve difícil considerando que es una enorme fuente de ingresos turísticos para México. Quizás la respuesta quede en la cancelación de la asistencia de AMLO a la Cumbre de los tres amigos que esta vez tendría lugar en Quebec.

Para Juan José Gómez-Camacho, reconocido diplomático y embajador de México en Canadá de 2019 a 2023, quien acepta que es un problema complejo de resolver, “la imposición de visas en general siempre tendrá consecuencias políticas inevitables”. Pero, ¿qué otras opciones tenía Canadá? Mentir en México no es tan grave como en otras latitudes, por eso toda la campaña -inocente- que se hizo para informar que la vía para trabajar en Canadá no era el asilo, obviamente no sirvió ni servirá de nada. Alrededor de 60% de las demandas no procedían o eran abandonadas por los solicitantes, y todavía algunos se indignan porque Canadá pone un freno al abuso. ¿Cómo reaccionaría usted si eso pasara en México? Es entendible que todas las personas busquen alternativas para mejorar su situación, pero no con engaños ni con fraude a la ley. Dejemos de subestimar y normalizar la mentira.

Abogada, presidenta de Observatel y comentarista de Radio Educación

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