Lenguaje: campo de batalla del feminismo

Opinión  Estefania Millán
Para GIRE
Tomada Animal Politico
Ante las jugadas en contra de los derechos reproductivos ganados, y las restricciones a la perspectiva de género y el lenguaje, seguiremos visibilizando palabras tan fundamentales para nuestra lucha como aborto, feminismo, patriarcado, género.

Este 8 de marzo volvimos a las calles a gritar “No que no, sí que sí, ya volvimos a salir”, verbalizando, gritando y cantando todas las luchas que hoy en día nos mueven a seguir resistiendo y creando en comunidad, una que le haga frente a las embestidas de los discursos conservadores. Las piezas del ajedrez se siguen moviendo en eventos como la Conferencia Política de Acción Conservadora con líderes mundiales, las jugadas en contra de los derechos reproductivos ganados, y las restricciones a la perspectiva de género y el lenguaje. Pero, ¿por qué los conservadores buscan controlar, restringir y censurar expresiones lingüísticas?

Uno de los entramados donde se ejecutan estas piezas de ajedrez es en el campo del lenguaje, de los discursos y conceptos que se propagan en las redes sociales y otros medios de comunicación, ¿y por qué deberían importarnos estos discursos? Porque con ellos construimos nuestra realidad, todo se socializa a través de la palabra, nos convertirnos en seres sociales cuando comenzamos a nombrar las cosas. Las mujeres tuvimos que luchar por nuestros derechos y lo seguimos haciendo también en este tablero, creando, visibilizando, historizando y conceptualizando palabras tan fundamentales para nuestra lucha como feminismo, patriarcado, género, entre otras, o con el simple hecho de que se nos nombre.

Las mujeres y hombres trans, las personas no binaries y otras identidades también contienden en este tablero para posicionar la necesidad de un lenguaje inclusivo que visibilice la existencia de sus propias identidades. Un discurso que marque el camino a la garantía de sus derechos.

Juan Ignacio Velada en su tesis Joan Scott: aportes para una perspectiva feminista sobre la historia, nos explica el pensamiento de esta teoría del género para entender “el discurso no como mero texto o conjunto de palabras, sino como una estructura histórica, social e institucionalmente específica de enunciados, categorías y creencias. De esta manera, los discursos representan formas totales de pensamiento, de comprensión de cómo opera el mundo y de cuál es el lugar que uno tiene en él, y por lo tanto son formas de organizar los modos de vida, las instituciones y las sociedades, y asimismo de materializar y justificar las desigualdades. Los discursos constituyen ‘terrenos de fuerzas’ en los cuales los significados se elaboran a partir del poder y el conflicto”.

Es en esta relación de poder y conflicto donde los discursos conservadores buscan hacer su jugada de defensa. Por ejemplo, Javier Milei en Argentina, a través de la prohibición del lenguaje inclusivo y la perspectiva de género en las instancias públicas, una orden sin ningún tipo de argumento político o de Estado. Los conservadores saben que en este tablero las restricciones al lenguaje pueden ser una contraofensiva de invisibilización de mujeres y otras identidades.

Nayib Bukele en el Salvador es otra pieza del tablero que se posiciona en contra de la “ideología de género” y el lenguaje inclusivo, como lo dejó ver en la Conferencia Política de Acción Conservadora realizada en Estados Unidos, donde Milei, Bukele, Trump y otros líderes se encontraron para marcar las pautas del movimiento extra conservador en todo el mundo contra las políticas de izquierda. Y es que sabemos que Bukele en 2020 se posicionó en contra del matrimonio homosexual y el aborto, equiparando la interrupción del embarazo a un genocidio.

En Argentina el movimiento feminista teme que la siguiente jugada sea contra los derechos adquiridos por el movimiento como la Ley de Educación Sexual Integral y la legalización del aborto. Es en la conquista de nuestros derechos reproductivos que el conservadurismo ha comenzado a hacer movimientos como la revocación de Roe vs Wade, donde el máximo tribunal de Estados Unidos anuló el derecho constitucional al aborto.

Ante este panorama las feministas coronaron el derecho al aborto en Francia, logrando algo inédito: incluirlo en su Constitución. ¿Qué implicaciones tiene esto? Francia está normalizando el concepto aborto y la relevancia de los derechos reproductivos como fundamentales. Reorganizando con una sola palabra el modo de vida de mujeres y personas con capacidad de gestar, sus instituciones y su sociedad, materializando la garantía de que en nuestros cuerpos solo decidimos nosotras y nosotres.

El 8 de marzo Macron hizo oficial la decisión y esta victoria enmarca la relevancia de la justicia reproductiva en un día especial para el feminismo en todo el mundo. El derecho al aborto, la agencia de decidir sobre nuestros cuerpos, implica también la necesidad de condiciones dignas para gestar y parir, el libre desarrollo de nuestra personalidad sin violencia social ni institucional.

Para nosotras y nosotres, el bloque abortero en México, es una noticia inspiradora, ya que también estamos moviendo piezas en el tablero como lo hicimos con la jugada donde la Corte despenalizó el aborto a nivel federal, la suma de Aguascalientes a los estados despenalizados en el país, el litigio estratégico que en GIRE estamos impulsando y, por supuesto, en el terreno del lenguaje seguimos construyendo contranarrativas para la despenalización social del aborto.

Las palabras construyen realidades, por eso continuaremos nombrando al aborto como un derecho de salud pública, donde la capacidad de gestar no es solo de las mujeres sino también de hombres trans, personas no binaries y agénero. Ninguna censura puede detener el impacto de la marea verde, feminista y abortera.

* Estefania Millán es Oficial de Comunicación Digital en @GIRE_mx.