¡Que vivan!

Sextante   Federico Reyes Heroles

  • En México, el eje fue el miedo y la rabia.

Caminan sobre el empedrado del pueblo más fiestero que he conocido. Parece una procesión a paso lento. Me orillo “a la orilla”. No hay féretro, al frente, con el ceño fruncido, muy seria, vestida de blanco y un crucifijo entre las manos, camina aterrada una mujercita. Leo “Lucy cumple 15”.

Hay caras de velorio, decenas la acompañan, irán a una iglesia. Recuerdo Tengo 14 años y no es buena noticia, de Jo Witek y Jimena Estíbaliz. Mismo lugar, escucho a lo lejos la arenga: “Aplausos para Mary, que cumple 20”. Horas antes, 170 ciudades del mundo fueron visitadas por millones de mujeres: Estambul, París, Afganistán, Serbia, Honduras, Buenos Aires, etcétera. En mi país fueron decenas. La más visible en la CDMX. La demanda es la misma, universal y, sin embargo, todas son distintas.

Las argentinas, amenazadas por Milei de perder su derecho a decidir sobre su propio cuerpo. En Serbia la exigencia es sencilla: “las niñas quieren tener derechos humanos fundamentales”. El ingenio desborda las consignas: “no somos heréticas, somos históricas”. Genial. “Años trabajando el doble y cobrando la mitad”, en España; “Mujer: ni sumisa ni devota, te quiero linda y loca”; “Tranquila, hermana”. En México, el eje fue el miedo y la rabia: feminicidios, desaparecidas, violentadas en muchos sentidos. Y la sordera del poder como respuesta. “Si tocan a una, nos tocan a todas”; “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”; “Las niñas NO se tocan, NO se violan, NO se matan”; “Hoy lucho para existir mañana”.

Mientras en otros países las mujeres luchan por la equidad de género, en los consejos de administración o por salarios equitativos, aquí es una cuestión de supervivencia. Uno supondría que el avance es innegable. Mi madre, ante la negativa familiar de que fuera a la UNAM, se inscribió –fue la primera– en la Universidad Femenina. Obtuvo su título a principios de los cuarenta. Una década después, las mujeres en México obtendrían su derecho al voto. Ahora hay escuelas y facultades de la UNAM donde las mujeres son mayoría y no son las carreras tradicionales de Filosofía y Letras, también en las ingenierías.

Se podría suponer que el avance es incontenible, que a mayor desarrollo las demandas básicas desaparecen para ceder su lugar a nuevas. Pero no necesariamente es así. El secretario general de Naciones Unidas advirtió: “En todo el mundo, tanto en naciones en desarrollo como en países desarrollados, los derechos de las mujeres se encuentran bajo amenaza de retroceso, y en algunos casos incluso pueden ser revertidos”. Después lanzó cifras, al ritmo actual se necesitarían 300 años para llegar a la plena igualdad y al fin del matrimonio infantil. “…para el 2030, más de 340 millones de mujeres y niñas seguirán viviendo en pobreza extrema, unos 18 millones más que hombres y niños. Eso es un insulto para las mujeres y las niñas”.

¿Optimismo? Pero sí podría volver a ser presidente un individuo con muchas acusaciones de acoso, con una condena por abuso sexual por la que pagó 5 mdd. Un individuo al que se le conocían grabaciones misóginas antes de su primera elección, del que se sabe pagó sumas millonarias a una estrella porno para comprar su silencio. Algunos estudios afirman que esa fama no lo afecta, puede ser lo contrario. La misoginia y el machismo están desde Argentina hasta EU, pasando por México, donde la actitud presidencial frente a ellas habla de eso, machismo. ¿Y en dónde aprendieron esas “mañitas” que los llevaron a los tocamientos, a desconocidas o a sus propios familiares –la gran mayoría– como en el caso de una niña de tan sólo cuatro años violentada por su tío? Pues, en sus hogares, y allí hubo padres y madres que transmitieron y transmiten valores.

 

  • Las veo marchar esta primavera adelantada, firmes, alegres, furiosas, con poca ropa para desafiar y coincido, muchas mentes son más cortas que sus faldas, fascinantemente cortas.

 

¡Que vivan, en sentido estricto y en plenitud!