Washington advierte… habrá incertidumbre revisando el T-MEC

Opinión Armando Guzmán

En Washington, D.C., están empezando a revisar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y usted debe estar enterado.

Permítame recordarle que el T-MEC incluye el requisito de ser revisado periódicamente. El próximo periodo de revisión empezará el 1 de julio de 2026. Los tres gobiernos deberán someter a prueba el funcionamiento de su acuerdo comercial para que lo que necesite ser ajustado, no solo se ajuste, sino que se mejore. Si las cosas salen bien, el acuerdo comercial continuará hasta su siguiente revisión, 16 años más tarde

“A ojo de buen cubero”, y solo así por encima, hay que decir que el tratado le ha funcionado a los tres países. A México le dio la oportunidad de hacer crecer su economía vendiendo y comprando más en Estados Unidos y en Canadá.

Los canadienses no están muy contentos con parte de su acuerdo con Estados Unidos. Y Estados Unidos empieza a encontrar problemas con su balanza comercial. Es el socio más rico de los tres, y es al que le está doliendo más estar comprando fuera, más que lo que está vendiendo.

Que le puedo decir, hoy la balanza comercial de Estados Unidos esta… desbalanceada. Esto último le está causando comezón a Washington

Por todo lo anterior, en la Institución Brookings, “The Brookings Institution”, uno de los Centros de Análisis (Think tank) más importantes de la capital estadounidense, hubo la semana pasada uno de los primeros encuentros sobre la futura revisión del Tratado. Como todo lo que ocurre en Brookings, el evento reunió a exfuncionarios comerciales, diplomáticos, representantes de cámaras industriales, y agrícolas, además de analistas de asuntos trinacionales México-Estados Unidos-Canadá de todos los niveles.

Es cierto que para la próxima revisión del T-MEC faltan aún dos años, pero el asunto es tan importante para nuestras economías, que merece que desde hoy se empiece a construir el andamio sobre el que la revisión será sustentada.

Como invitada especial en este evento estuvo Katherine Tai, Representante Comercial de Estados Unidos. El nombre que se da a su cargo, en realidad no refleja claramente la función de la Sra. Tai en el gabinete del presidente Joe Biden. Si usamos sus funciones para describir su trabajo, el título más adecuado sería el de Secretaria de Comercio Exterior.

Por eso cuando la señora Tai hace declaraciones sobre el comercio exterior de Estados Unidos, todos en México, deberíamos escuchar, y poner mucha atención.

Esas palabras si las pusiéramos en una balanza vería usted claramente que tienen muchísimo peso.

Lo que debemos tomar en cuenta es que lo dicho por la Representante Comercial, en el evento de Brookings, no fue un comentario aislado. Tampoco fue una declaración de prensa hecha casualmente. No, sus palabras llevaban un mensaje delicadamente redactado. Por eso ese mensaje me pareció que usted debería conocerlo.

La declaración de la señora Tai, fue la siguiente: “Don’t get too comfortable with the North American trade pact”.

” No se sientan demasiado cómodos con el pacto comercial de América del Norte”.

Viniendo de quien viene, esto debe interpretarse como el sentir, no de Katherine Tai, sino como el sentir del presidente Joe Biden.

Las palabras de Tai son una invitación a que los tres países no den las cosas por sentado.

La señora Tai continuó con su advertencia… «El objetivo es mantener un cierto nivel de malestar, que implique un cierto nivel de incertidumbre. Esto es para mantener a las partes motivadas para hacer lo realmente difícil que es seguir re-evaluando nuestras políticas y programas comerciales”.

“Esa incomodidad es en realidad una característica, no un error».

Katherine Tai hizo estos comentarios cuando el acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México, conocido en Estados Unidos como USMCA, y en México como T-MEC, pasó ya la mitad del camino hacia la marca de seis años en la que los países comenzarán a discutir su renovación.

El acuerdo incluye lo que a veces se denomina cláusula de caducidad

Una vez que comienza el proceso de renovación, los países tienen una década para acordar nuevos términos; de lo contrario, el pacto desaparece.

No renovar, después de revisiones conjuntas anuales hasta 2036, si fuera necesario, llevaría a la terminación del contrato como tal. Por eso las revisiones del 2026, representan una oportunidad importante para, a fondo, mejorar los términos del acuerdo.

Los tres países deberán determinar:

  • ¿Qué del T-MEC está funcionando?
  • ¿Qué necesita mejorar?

Y ya con la experiencia que los tres países operando el tratado:

  • ¿Qué y cómo hacer para aumentar la competitividad de la región?

El peligro de una revisión es convertirla en una renegociación

Aquí creo que debemos dejar muy claro que los tres países no deberán utilizar la revisión para cambiar o influir en los resultados de la resolución de disputas o el contenido del T-MEC.

Esto lo convertiría en una discusión retrospectiva y el gran riesgo sería, deshacer lo que ya se ha acordado.

Las tres partes deben estar muy claras del alto precio de no llegar a un acuerdo para renovar el T-MEC en el 2026.

Las consecuencias serían devastadoras, porque aumentan la incertidumbre económica, reducirán el comercio y afectarían profundamente las inversiones en toda América del Norte, llevando estas últimas hacia la baja.

Usted debe saber que en los tres países se perciben y se detectan problemas de operación, los problemas surgen porque no había forma de envisionarlos cuando el T-MEC reemplazó a NAFTA en el 2020. Los que conocen dicen que en situaciones tan fluidas siempre hay imprevistos.

Las metas de Estados Unidos no cumplidas en el acuerdo, son hoy un problema

A medida que el renovado pacto comercial de América del Norte avanza hay más atención centrada en las tensiones con China.

La razón es que el acuerdo no ha cumplido con el objetivo original de Washington, D.C., el de atraer fabricantes a Estados Unidos.

Para Joe Biden, la creación de empleo sigue siendo una prioridad. Para Donald Trump la prioridad fue atraer inversiones a América del Norte para construir una cadena de suministro más segura. La pandemia demostró el riesgo de seguir dependiendo de China.

El problema con el USMCA-o T-MEC es que muchas empresas están optando por mantener su producción en México, pagando aranceles en virtud del acuerdo comercial reelaborado a cambio de menores costos laborales.

Los datos comerciales muestran que después del enfrentamiento arancelario entre Washington, D.C., y Beijing que comenzó en 2018, los fabricantes de productos afectados por los impuestos más altos, como muebles y productos electrónicos para el hogar, a menudo respondieron aumentando los envíos desde México en lugar de producirlos en los Estados Unidos.

Por eso «ojo»- La revisión es para corregir y seguir

Una revisión no podría ser para corregir y detener el funcionamiento del acuerdo.

La revisión, para ocurrir en julio del 2026, debe ser tomada por los tres gobiernos como una oportunidad para profundizar la cooperación económica en toda América del Norte.

Los salarios en México

Hay aún muchas metas de este acuerdo comercial que no han avanzado.

La intención que siempre ha estado presente es la de cerrar la brecha salarial entre los trabajadores manufactureros en los Estados Unidos, Canadá y México.

Para que lo anterior ocurra necesita haber una profunda reforma de las leyes de seguridad social de México, para incluir, no sólo los salarios, sino los beneficios laborales. De otra manera es muy poco probable que el T-MEC conduzca a mayor bienestar para los mexicanos.

Por eso los expertos siguen hablando, no solo de aumentar la productividad de los trabajadores mexicanos sino, de que tengan mayores oportunidades para acceder a mejores niveles de capacitación.

Otras metas aún inconclusas:

  • Nuevos capítulos cubriendo el comercio digital.
  • Nuevas prácticas regulatorias.
  • Capítulos dedicados a garantizar que las pequeñas y medianas empresas se beneficiarán del tratado.
  • Campañas guiadas para garantizar que no habrá corrupción en México en actividades que tengan que ver con el T-MEC.

Por último:

La incomodidad a la que se refiere la Representante Comercial de Estados Unidos debe ser guiada a que los negociadores participando en la revisión sientan mayor presión, para producir un mejor acuerdo.

Es cierto que como se dice en Washington D.C., habrá incertidumbre renegociando el Tratado Comercial de América del Norte, por eso hay que ver desde hoy que no funciona para que a pesar de esos problemas la revisión sea positiva.