El motor económico de la equidad de género y el sistema de cuidados

Opinion Vidal Llerenas Morales

No es verdad que el costo del sistema de cuidados se va a pagar solo, en un primer momento, con la riqueza que se va a generar con la mayor participación laboral de la mujeres, por lo que es necesario conseguir recursos en los próximos años para financiarlo.

El Congreso aprobó la creación de un sistema nacional de cuidados, las preguntas ahora son cuánto cuesta y cómo financiarlo. La estimación es de alrededor de un punto y medio del PIB, esto es cerca de 450 mmdp. Si consideramos que el Centro de Investigación Económica y Presupuestal (CIEP) calcula que ya gastamos 45 mmdp para ese fin, entonces, nos falta algo así como 410 mmd. Es verdad que a esto se le tiene que sumar el gasto que ya realizan estados y municipios, pero, al menos, alrededor de 400 mmdp sí se requieren. Es necesario construir un sistema que cubra atención a primera infancia, escuelas de tiempo completo para educación básica, casa de días para adultos mayores, para personas con ciertas discapacidades y mecanismos de apoyo y profesionalización para quienes se encargan de atender personas en su hogar. Esto va a cambiar radicalmente la vida de millones de mujeres, quienes normalmente se encargan de los trabajos de cuidados (nosotros, los hombres, también tendríamos que hacer muchas más de esas tareas, por cierto), y que podrán entonces incorporase mejor al mercado laboral. En la últimas tres décadas, la participación de las mujeres en el mercado laboral se incrementó, pero solamente en 7 puntos, por lo que ahora el 40% de las mujeres participa en ese mercado, mientras que para los hombres la cifra es de 83 por ciento. Ademas, los hombres ganamos en promedio 20% más que las mujeres, por lo que aunque cada ves más mujeres trabajan no tienen los mejores puestos laborales.

No es verdad que el costo del sistema de cuidados se va a pagar solo, en un primer momento, con la riqueza que se va a generar con la mayor participación laboral de la mujeres, por lo que es necesario conseguir recursos en los próximos años para financiarlo. Sin embargo, en el mediano plazo, la economía sí va a recibir beneficios substanciales por la mayor participación de las mujeres en los mercados laborales, lo que eventualmente va a cubrir los costos del sistema. Minouche Shafik, la rectora de la Universidad de Columbia, ha documentado las ganancias en productividad de la economía de Estados Unidos gracias a la incorporación masiva de mujeres, y de minorarías étnicas, al mercado laboral, a partir de los años 60, lo que permitió la labor productiva de personas competentes, con visiones distintas, lo que benefició a las empresas y a la economía en su conjunto.

En la plataforma Project Syndicate, Nadia Calviño, presidenta del Banco de Inversión Europeo; Kristalina Georgieva, directora gerenta del Fondo Monetario Internacional, y Odile Renaud-Basso, presidenta del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, recopilan evidencia que muestra el efecto positivo en la economía de la incorporación de la mujeres en el mercado laboral. Citan un estudio del FMI en el que se muestra que reducir la brecha de genero en el mercado laboral de países emergentes puede generar un crecimiento económico de 8%, y en caso de que se reduzca por completo hasta de 23 por ciento. También citan una investigación del Banco Central Europeo, la cual refiere que un incremento de 1% en el porcentaje de mujeres que dirigen compañías se refleja en un 0.5% en caídas de emisiones de carbono. Las directivas de empresas son más capaces de desarrollar estrategias ambientales y, en general, de responsabilidad social en sus empresas. Esto es, más nos vale conseguir el dinero para el sistema de cuidados, eso se va a convertir en un motor económico para la economía mexicana en los próximos años.

X: @vidallerenas