De políticos a dioses 

La política en rosa   Elsbeth Lenz 
El pasado viernes por la tarde, llegó la señora Rocío Nahle a registrarse al Organismo Público Local Electoral de doña Marisol Delgadillo; lo hizo al más rancio estilo de la política contemporánea mexicana, es decir, la mujer llegó en su caravana de vehículos utilitarios, a sentir el calor y apapacho de la runfla militante del MORENA, ahí estuvieron todos los que quieren ser y estar en el gabinete, de resultar electa doña Rocío.
La señora se registró como candidata del Morena, el Partido del Trabajo, el Partido Verde y el partido Fuerza por México y como lapas llegaron también Zepetita, que ya no ve lo duro sino lo tupido; Tato Vega, que ni picha, ni cacha, ni batea, pero al menos sale bonito en las fotos; el señor ese despeinado del PT y Marcelo Ruíz, que es la viva imagen del verde Ecologista, flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones.
Ante los señalamientos de los que ha sido objeto estos últimos días, el tema de su casita en Riviera Veracruzana y otras propiedades; la espiral del silencio fue su estrategia y ella a lo suyo, Nahle García, no se detuvo, ni a contestar las preguntas de los reporteros.
Y más allá de discursos triunfalistas y sueños guajiros, la política en México debería de cambiar y transformarse, el servicio público debe de ser remunerado de acuerdo al nivel de responsabilidad, que el funcionario ejerce, de acuerdo a la preparación y el compromiso que el puesto requiere, no podemos esperar que un funcionario, sea analfabeta, tenga el espíritu del hijo de Cristo y desinteresadamente acepte crucificarse por el pueblo, porque ¡No son Dioses!Son seres humanos, igual de miserables que nosotros, con necesidades, aspiraciones y sueños, la miseria humana, existe en nosotros y en ellos por supuesto que también, repito, no son Dioses, son bastante mas terrenales incluso, que nosotros mismos.
Hasta ahora, ni la Madre Teresa de Calcuta, fue el dechado de virtudes que la cronología histórica le atribuye, mucho menos nosotros, todos trabajamos diariamente, porque aspiramos a tener una mejor cama, una mejor mesa, una mejor casa, queremos tener, todas y cada una de las cosas, que solo el dinero puede comprar, porque aspiramos no solo a la espiritualidad, también aspiramos a tener calidad de vida ¡Ya basta! De discursos de pobreza franciscana, que no se llevan a la realidad, pero también ¡Ya basta! De fortunas incalculables, que no se alcanzan a justificar.
Sería mucho más justo, cuestionar la capacidad ejecutiva de doña Rocío, porque de casitas y propiedades, hasta Pepe Yunes, que es la honestidad hecha persona según ellos,  tiene su mansión en el Pedregal de la Ciudad de México, que por cierto cuentan que salió de las arcas, de la administración de Javier Duarte de Ochoa y eso sí, que resulta complicado de entender.
Aquí lo criticable, es que la 4ª Transformación y su grey, acudiera a una herramienta tan básica como la austeridad, y nosotros a estas alturas creerlo, desde la Colina del Perro, la casa donde vivió Sasha Montenegro con José López Portillo, lo venimos viviendo, no sé de que nos extrañamos ¡Caray! Los funcionarios y políticos mexicanos, han llegado desde siempre con un hambre brutal, a servirse con la cuchara grande ¡No sé a estas alturas! De qué se espantan.
Urge renovar repertorio, porque si la campaña se va a tratar de sacar las propiedades de unos y otros, va a ser un horror, ya que historias de la casa de los Yunes en Boca del Río, estamos hasta el copete, a estas alturas, solo falta que nos den un tour interior y nos cobren cuota de recuperación.
Y esto apenas comienza.
Cosas de la vida y menudencias
¡Ah caray! El sábado por la noche, recibieron en el aeropuerto de Veracruz a la doctora Sheinbaum, candidata por la coalición Sigamos Haciendo Historia, Anilú Ingram acompañada de César Rojas, como ha crecido ese muchacho, aún lo recuerdo cuando estudiaba en el Colegio Preparatorio y fue premio estatal de oratoria… Muy bien por Anilú, que se hace acompañar de muchachos tan preparados.
Así las cosas mis hermosos, arranca semana y nos leemos hasta el miércoles que celebraremos la primavera… ¡Claro que sí!