Contra el fraude de Estado: La participación

Columna invitada   Jorge Romero Herrera 

Desde el primer día de su administración y luego de manera rutinaria, constante y sistemática

Desde el primer día de su administración y luego de manera rutinaria, constante y sistemática, el titular del ejecutivo ha violado la Constitución. Lo ha hecho al infringir el principio de imparcialidad que todo servidor público debe honrar, y cuya aplicación se debe cumplir siempre, no solamente en épocas electorales.

Desde su conferencia mañanera y otros espacios pagados con recursos públicos ha atacado de diversas formas a todos aquellos mexicanos que no piensan como él.

Utilizando falacias de nula calidad lógica, como las falacias ad hominem (ataques personales), hombre de paja (usar imágenes deformadas del adversario para denostarlo a conveniencia), ad populum (utilización de supuestas opiniones mayoritarias), argumento de autoridad (emplear la investidura como falsa garantía de infalibilidad), argumentación ad nauseam (repetir de manera incesante algo falso), entre otras, el presidente ha rebajado a la retórica presidencial a un almanaque de frases huecas y arengas carentes de sentido de realidad.

Como populista de catálogo, ha hecho de su sexenio la época de oro de las noticias falsas a efecto de favorecerse políticamente del monopolio de la palabra, al mismo tiempo que ordena al Congreso a ser su coro, sin cambiar una sola coma, y a diversos medios públicos y privados a ser sus megáfonos.

El uso y abuso del lenguaje presidencial hostil contra gran parte de la sociedad, políticos de partidos de oposición, periodistas, empresarios, clases medias, ha tenido el objetivo de ir preparando las condiciones para favorecer al partido oficial en las elecciones estatales y federales.

No hace falta hacer un esfuerzo arduo de acreditación para demostrar esta devoción por la mentira y la grandilocuencia de la 4T. Basta citar un ejemplo para inferir cómo han normalizado el hecho de vivir, como dice la canción infantil, en el “reino del revés”, donde nada el pájaro, vuela el pez y dos y dos son tres: en un programa de opiniones políticas, recientemente una seguidora declaró sin mayor, recato que su líder hace declaraciones “sinceras, pero no verdaderas”.

Es decir que miente genuinamente, con candor y franqueza. Todo esto se hace, ahora lo sabemos, con la finalidad de favorecer política, electoral y hasta económicamente a su clan.

El desvío de recursos no solamente ha sido en el ámbito de la comunicación social. Como incluso fue denunciado por el ex secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard respecto del peculado realizado en diversas secretarías de estado a favor de Claudia Sheinbaum en la contienda por la candidatura presidencial, hay una operación de estado, utilizando recursos públicos y de orígenes sospechosos, para hacer imposible una contienda equitativa, justa e imparcial para los comicios de este año. No se trata de advertir que el día de la elección habrá fraude. Se trata de denunciar que estamos ante un fraude continuo y que lleva cinco años en su realización.

En efecto, la operación fraudulenta se ha dado en otros frentes.

En este esfuerzo de captura, el jefe de partido, que es a la vez jefe del Ejecutivo, no cesa en desplegar acciones de acoso, hostigamiento institucional y legal y otras deleznables acciones para incidir ilícitamente en los otros poderes federales y en instancias diseñadas para funcionar de manera autónoma, precisamente para garantizar un entorno imparcial y objetivo de determinadas gestiones en el ámbito público.

Otro flanco en el que se quiere cuajar la falsedad es en la publicación y difusión de encuestas falsas. Esta treta ya utilizó en la contienda de Estado de México, en la que la mayoría de las casas encuestadoras “se equivocaron” en sus levantamientos hasta en dos dígitos en relación con el resultado final de la elección. Los del partido oficial mintieron para ganar.

Este afán totalitario y totalitarista ha llegado a la campaña, incluso ha puesto la agenda de la candidata oficial, quien de manera sumisa la ha suscrito íntegra, faltaba más, y sin cambiarle una sola coma.

A diez semanas de la jornada comicial, la sociedad civil, caracterizada por su madurez, capacidad crítica y visión democrática ya se ha percatado que lo que está en juego. No estamos frente a una elección más. Nos encontramos ante una tentativa en curso de fraude de estado, con todas las agravantes del caso.

Por esa razón, la respuesta que se prepara por parte de la ciudadanía será categórica: una asistencia a las urnas sin precedentes, animada por un afán colectivo de defender la democracia y la continuidad en la construcción de un México en el que quepamos todos y en el que se garanticen condiciones para que la diversidad se conjugue para construir un país próspero, igualitario y en el que, por fin, prevalezcan la paz y la justicia.

DIP. JORGE ROMERO HERRERA

COORDINADOR DEL GPPAN Y PDTE. DE LA JUCOPO