El golpe avisa

CAMALEÓN    Alfredo Bielma Villanueva

En México hemos observado cómo se han venido complicando las circunstancias en el país, pues hemos transitado hacia los renglones torcidos de la historia. Las generaciones de mexicanos nacidos en la década de los ochenta y principio de los años noventa aún no tomaban conciencia del entorno social de su existencia, cuando desde lejos conocíamos de los sucesos sangrientos acaecidos en Colombia y entonces nos atemorizaba la idea de “colombianizarnos”, lamentablemente ya estamos en esa tesitura y quizás en otros países abriguen temor por no “mexicanizarse” por cuanto a la cruenta violencia que nos rodea. De igual manera, en materia política observamos lo que acontece en Venezuela, un país petrolero inmensamente rico antes de Chávez y aun durante su primer mandato, pero convertido ahora en un país con hambruna y una nación expulsora de migrantes. A lo lejos observamos cómo se ha empobrecido la población venezolana, que sufre hambre, represión autoritaria, sometida al poder político con apoyo militar, obviamente no queremos la ronda de ese fantasma sobre México. Sin embargo, ¿acaso no captamos señales de un inminente riesgo de tropezar y caer en esa situación?  Más nos vale tomar conciencia de ese riesgo ahora que aun podemos evitarlo. El golpe avisa era una rutina muy coloquial entre los cargadores de los mercados públicos, pues cuando iban con su carga a cuestas a veces se topaban con transeúntes, de allí surgió lo de “el golpe avisa”; también del “viene, viene”, “con confianza, el golpe avisa”, o sea, sobre aviso, no hay engaño.