Pobre Veracruz…

¿Kime cuentas?   Sebastian Kim.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, los mexicanos y, particularmente, los veracruzanos volvemos a vivir los ya tan desgastados y quemados slogans de campaña que prometen todo, pero no dicen algo.

«Yo soy de verdad», «yo soy mujer», «yo soy popular», y un largo etcétera de bondades banales que para gobernar no son siquiera útiles. Pero ¡ah, cómo mueven masas!

Y es que parece que no hemos aprendido mucho después del 2018. Es decir, sí, en aquella ocasión la participación ciudadana se hizo sentir con una fuerza incomparable y en el 2021 se vivió algo similar, pero… ¿y luego?

¿Realmente ha cambiado la forma de hacer política en el país, en Veracruz, en alguna ciudad al menos? La respuesta que yo veo es un grave, triste y rotundo «NO». Cambió el color, pero no cambió la forma. Basta con analizar las estrategias de campaña de quienes pretenden gobernar nuestra entidad:

Las dos opciones más aventajadas son inoperantes por sí solas; Rocío Nahle depende de López Obrador, tal como lo necesitó Cuitláhuac García en su momento. Pepe Yunes depende de Miguel Ángel Yunes Linares, tal como lo necesitó su hijo en 2018. Y Polo Deschamps ni siquiera lo está intentado, tan descarado es su desinterés que 5 alcaldes, el secretario general, la militante más popular y una diputada de MC se repartieron entre los dos anteriores. ¡Pobre Veracruz!

Este sábado 27 de abril es el debate entre estos tres “títeres” que, lastimosamente, prometen emular el paupérrimo debate presidencial en donde las candidatas se la pasaron peleando entre sí por ver quién era “menos peor”, válgase la expresión. Y con un tercero que hablaba solo y cuyo único valor fue ser el más gracioso de los tres…

Es necesario tomar esto en cuenta al momento de participar en estas elecciones, donde la supuesta virtual ganadora confía, más que en cualquier otra cosa, en el aparato del Estado, con el que por cierto, no se lleva bien. Donde el supuesto rival más fuerte confía, preponderantemente, en que un exgobernador le ayude a recuperar lo que perdió el mismo hace poco menos de 6 años. Y donde la supuesta tercera fuerza política confía, única y exclusivamente, en no perder el registro del partido.

Por lo anterior y con pesar repito: ¡Pobre Veracruz!

Y tú, ¿Kime cuentas?