Las secuelas del COVID

CAMALEÓN  Alfredo Bielma Villanueva

El colofón es dramático: En México quedaron huérfanos 215 mil niños, el mayor en toda América; también fuimos primer lugar en personal de salud que sucumbió ante los embates del Covid-19, 4 mil 572 fallecidos, muy superior en numero al de los Estados Unidos. La clase económicamente menos favorecida aportó el mayor número de decesos haciendo realidad lo de “primero los pobres”. Y sobre este “ejercicio de rendición de cuentas” como lo califica el doctor Frenk ¿cuál es la opinión del doctor Hugo López Gatell, el “Zar” del COVID en México? No se ha pronunciado, pero debiera hacerlo porque debe una explicación a la memoria de quienes fallecieron a causa de la pandemia porque no alcanzaron a llegar a los hospitales o porque no encontraron camas disponibles para ser atendidos. Obviamente, también a los familiares que en carrozas funerarias hacían interminables hacia el crematorio, o a quienes se formaron para comprar tanques de oxigeno porque sus enfermos no alcanzaban espacio en hospitales. Si, sin duda López Gatell debiera explicar su renuencia al uso del cubrebocas cuando era de uso común en todo el orbe, también explicar porqué desalentaba la realización de las pruebas, o su desinterés por la adquisición de vacunas. Ya de perdida que aclare porqué si el presidente “no es una fuerza de contagio, sino una fuerza moral”, sin embargo, ha sido objeto de contagio en tres ocasiones. A Hugo López Gatell la historia comienza a exigirle cuentas. Pero lo realmente importante de esta investigación consiste en tomar nota de lo sucedido en la pandemia del COVID-19 para estar alerta y defendernos de otro ataque pandémico de muy posible ocurrencia y sobre aviso no hay engaños.